
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) constituyen la segunda causa de enfermedad infecciosa en Europa, solo por detrás de las infecciones respiratorias. En los últimos años, su incremento sostenido en España se ha consolidado como un relevante problema de salud pública, tanto por el aumento de casos como por las complicaciones y secuelas asociadas a un diagnóstico y tratamiento tardíos.