- La estrategia sitúa el sufrimiento del paciente
como criterio central de atención, más allá de
la fase terminal. - Amplía el acceso a los cuidados paliativos como
un derecho, al margen de la patología o del lugar de
residencia. - Refuerza la identificación precoz de necesidades
paliativas mediante herramientas clínicas integradas en la
historia de salud. - Incorpora medidas específicas para la
atención pediátrica, incluyendo el ámbito
perinatal y la transición a la vida adulta. - Impulsa la continuidad asistencial con atención
24/7, la telemedicina y la figura de la enfermera gestora de
casos. - Aborda los determinantes sociales, con medidas frente
al sesgo de género, el edadismo y el apoyo a las personas
cuidadoras.